La
imagen precedente corresponde a Ed Stalker, nuestro benemérito
editor, en uno de sus últimos avatares, tomada por la irresistible
lente del fotógrafo Mario Ruiz.
A resultas de las influencias sutiles llevadas a cabo quién
sabe por medio de qué artilugios por éste, nuestro
factótum, durante el año 1999 y subsiguientes se reunió
en una vieja casa del barrio de La Loma, ciudad de La Plata, un
grupo de escribas, plásticos, músicos, y el citado
fotógrafo, para desarrollar una suerte de proyecto editorial,
tal lo demandado por el viejo Ed, sorprendiendo a extraños
y sobre todo, a propios.
Ahora, y habiendo cesado la influencia cohesiva de tan ilustre
y enigmático aglutinante, cada uno continuó con sus
labores separadamente, ajenos en tiempo y espacio; y solamente se
reúnen, tal vez porque algún virtual albacea de Ed
así lo ha dispuesto, en esta página. Todos sabemos
lo difícil que resulta mantener unida a la caterva.
A pesar de la profunda sabiduría y objetividad del mencionado
personaje, y muy lejos de haber logrado plasmar una sola de sus
inefables enseñanzas de modo claro y provechoso, las responsabilidades
acerca de los pergeños que pueden hallar aquí, se
reparten del siguiente modo:
Escribientes: Gabriel Cebrián, Eduardo Zapiola, Néstor
Dickinson.
Arte de cubiertas: Toto Montaldo, Gato Simón y los propios
Cebrián y Zapiola.
Musicoterapia y asistencia emocional: Tomás Lavorato
Fotografía: Mario Ruiz.
Coordinación general: Fernando G. Pereyra.
Maestría virtual: Patricia Vieyra.
Para más datos, por favor, comunicarse vía E-mail
donde, si bien no serán respondidos todos sus interrogantes,
trataremos de complacerlos al menos en los que a nosotros conciernen.
Algo es algo. Para los otros, los trascendentes, necesitaríamos
del viejo Ed; pero, como ya dijimos, le hemos perdido el rastro.
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